La Marcha del Orgullo que recorrió las calles del centro de Pedro Juan Caballero para reclamar al Gobierno que cese la discriminación hacia el colectivo LGTBI y reconozca la diversidad de identidad en el país.

El ambiente festivo se instaló desde pasado el mediodía en la histórica Laguna Punta Porã, adornada con globos de colores, que se fue llenando poco a poco de banderas arco iris a la espera de que comenzara la marcha.

Al ritmo de la música, tanto asistentes como organizadores repartían banderas y pañuelos, daban los últimos retoques al maquillaje, se pintaban las mejillas e inmortalizaban los instantes de esta celebración en la que año tras año aumenta la participación.

A pesar de su consolidación, los reclamos LGTBI persisten en un país tradicional como Paraguay, en el que todavía no está reconocido el matrimonio igualitario ni cuenta con una ley antidiscriminación.

Los participantes manifestaron que en el último año han observado un retroceso en el reconocimiento de sus derechos, por eso salen a la calle para hacer llegar al Gobierno, y también a la sociedad, sus reclamos.

"La política concreta que se está exigiendo es que se apruebe la ley contra toda forma de discriminación y que se ponga al día la legislación para reconocer la diversidad familiar y la diversidad de identidad en el país", expresó uno de los participantes.

La reivindicación del matrimonio entre personas del mismo sexo se escuchó varias veces durante la manifestación, en la que tampoco faltaron pancartas con mensajes similares que recordaban a la sociedad que "el amor no es un privilegio heterosexual" y que "el amor no ofende pero el odio sí".

Ese rechazo y odio hacia las personas LGTBI hace que en Paraguay se registren una media de tres agresiones homófobas al día, aunque no se descarta que la cifra mayor, según las estimaciones de los organizadores.

Por eso, durante esta marcha se tuvo presente la violencia que sufren las transexuales, que también participaron en el recorrido.