Con este desempeño, el procesamiento acumulado entre enero y julio llegó a 2.234.720 toneladas, unas 252.000 toneladas más que en el mismo periodo de 2025.
La cifra representa un crecimiento interanual del 12,7% y constituye el mayor acumulado para los primeros siete meses del año desde 2018, cuando la molienda había alcanzado aproximadamente 2,25 millones de toneladas.
El incremento de la molienda también genera un impacto positivo más allá de las plantas industriales, al dinamizar la actividad de proveedores de bienes y servicios y aumentar la disponibilidad de aceite, harina y cascarilla, insumos destinados a sectores como la ganadería, la industria alimentaria y la producción de biocombustibles.
Según la Cappro, sostener esta dinámica más allá de las condiciones favorables del mercado requerirá avanzar en medidas que permitan fortalecer la competitividad de toda la cadena de valor.
En contraste, el procesamiento acumulado de oleaginosas y cereales distintos de la soja alcanzó a julio las 31.678 toneladas, frente a las 36.999 toneladas registradas en igual periodo de 2025. Esto supone una disminución de 5.321 toneladas, equivalente a una caída interanual del 14,4%.



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