El comunicado de la Alta Comisaria advirtió asimismo que siguen apareciendo "informaciones sobre violaciones que pueden asimilarse a crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad", informó la agencia de noticias AFP.

Michelle Bachelet denunció desde la ONu que hubo al menos 241.000 personas desplazadas desde el comienzo de la ofensiva talibán en mayo.
La oficina de Bachelet recibió informes de ejecuciones sumarias y de ataques contra responsables gubernamentales actuales y antiguos, así como contra sus familias, en las zonas ya capturadas por los insurgentes o en las que aún se encuentran en disputa.

Estos informes incluyen asimismo presuntas destrucciones de casas, escuelas y clínicas, por lo que Bachelet advirtió de las primeras señales de que los talibanes imponen severas restricciones de los derechos humanos en las zonas bajo su control, especialmente contra las mujeres.

Por ello, Bachelet pidió a todos los países que utilicen su influencia "para apaciguar la situación y reactivar el proceso de paz".

En Afganistán, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) informó hoy que, en el marco de la ofensiva talibán, fueron atendidos más más de 4.000 heridos de guerra, entre ellos civiles y combatientes, en la última semana.

Es "una muestra de la intensidad de la violencia", afirmó la vocera del CICR en Afganistán, Roya Musawi.

La portavoz remarcó que solo en julio atendieron a casi 13.000 pacientes por lesiones relacionadas con el conflicto en todo el país, y es probable que este número aumente este mes a medida que se intensifican los combates en áreas densamente pobladas.