El analista político Horacio Galeano Perrone dijo, en conversación con la radio Universo 970 AM, que no es buena la impresión que le da la imagen del presidente Mario Abdo Benítez portando un arma en la cintura.
Ejemplificó que el dictador Alfredo Stroessner siempre tenía consigo una pistola y alegó que él podría haber sido la fuente de inspiración del actual mandatario para manejarse armado.
“Stroessner siempre tenía una 9 milímetros en su coche, a su lado. No se desprendía de su 9 milímetros e inclusive dormía con ella. Se iba a todos lados (con el arma). No exhibía al público, pero siempre estaba cerca de ella”, resaltó sobre esta anécdota.
El mandatario Abdo justificó este martes que su calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas lo habilita a portar armas. Durante el lunes, el mismo causó revuelo al cargar una pistola en la cintura, durante un recorrido por el Chaco, afectado por los incendios forestales.

STROESSNER Y LA PISTOLA DEBAJO DEL SOMBRERO
Respecto a lo dicho por Galeano Perrone acerca de la pistola del expresidente, la historiadora Ana Barreto Valinotti rescató una publicación de la revista estadounidense Life (1960), versión en castellano de la original. El artículo denunciaba la situación paraguaya bajo el título de “Stroessner y la pistola debajo del sombrero”, y allí revelaba un dato no conocido acerca del dictador.

A continuación un extracto de la primera parte del escrito:
El General Alfredo Stroessner, de 47 años, astuto y flemático presidente de Paraguay, hijo de padre alemán y madre paraguaya, es el último dictador que queda en América del Sur. Aunque en principio esta situación le complace, Stroessner se siente incómodo con título de tan dudosa distinción. El término dictador de la vieja escuela le causa amargo resentimiento y aprovecha la menor oportunidad para demostrar su poco dictadorial benevolencia.
Una de esas oportunidades se le presentó recientemente mientras paseaba en su móvil por Asunción, antigua ciudad de anchas avenidas, con naranjos y viejas mansiones de soleados patios. El propio Presidente conducía su imperial negro y mientras por la radio se oían canciones nacionales, me mostraba la capital.

Su sombreo de fieltro gris estaba a su lado, en el asiento. De pronto, un auto que dobló hacia la izquierda, contra el reglamento, se cruzó con el coche de Stroessner. “Idiota”, murmuró el dictador, parando de golpe. La brusca frenada hizo caer al suelo la pistola oculta bajo el sombrero, que chocó contra una ametralladora liviana escondida ahí. Rápidamente, Stroessner volvió a ocultar la pistola bajo el sombrero. Hizo la seña al otro conductor para que siguiera adelante y dijo sonriendo: “ya ve, usted, por poco choca con mi auto y ni siquiera lo vamos a arrestar”.
Tal como el arma de Stroessner, muchos hechos de la vida política del Paraguay están ocultos… (continúa el texto).
Aquí se puede escuchar la narración que hace la historiadora del artículo periodístico en extenso:



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