Páez estaba de vacaciones en Río de Janeiro con unas amigas, el 14 de enero pasado, cuando protagonizó una tensa discusión con los camareros de un bar, por un aparente error en la cuenta de sus consumos. De acuerdo con la acusación, la abogada profirió insultos racistas y fue grabada retirándose del comercio mientras imitaba los gestos y los sonidos de un mono. Desde entonces, permanece arrestada.
Inicialmente, Páez enfrentaba una posible pena de hasta 15 años de cárcel, pero en la primera audiencia del caso, la semana pasada, su situación pareció mejorar. La acusada reconoció haber cometido un delito y pidió disculpas. La fiscalía redujo el pedido de condena, que podría limitarse a la prestación de servicios comunitarios y el pago de un resarcimiento a las víctimas. Cuando su autorización para salir de Brasil parecía encaminarse, el juez a cargo, Guilherme Schilling Pollo Duarte, aceptó un pedido de la fiscalía para postergar su salida hasta que se definiera la caución y el resarcimiento a pagar.
La apelación de la defensa de Páez obtuvo resultado este lunes. El juez Luciano Silva Barreto, de la justicia de Río de Janeiro, dictó un habeas corpus que le permitirá a la abogada argentina recuperar su pasaporte, dejar la tobillera electrónica con que es monitoreada y regresar a la provincia argentina de Santiago del Estero, donde reside.
Según el fallo de Silva Barreto, la prohibición de salir de Brasil, ya concluida la fase de recolección de pruebas, carecía de fundamento y constituía una coacción ilegal. Sin utilidad procesal, la permanencia de una ciudadana extranjera, sin antecedentes penales, lejos de su domicilio, su familia y su trabajo, se convertía, sostuvo, en un castigo anticipado.
La defensa de Páez esperaba cumplir en las próximas horas con las condiciones fijadas por el juez y tramitar su regreso a Argentina esta misma semana. La caución a abonar servirá como garantía del pago de una eventual multa y un resarcimiento a los damnificados.



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