Mahuchikh ganó por desempate al ser la que menos saltos falló en toda la competición, por lo que ni siquiera ha tenido que intentar un último. Lo hizo de todos modos y no lo consiguió, pero eso no cambia el resultado.
La ucraniana fue envuelta en la bandera de su país por una compañera de equipo. Se trata de otra medalla de oro en estos Juegos Olímpicos para un país devastado por la guerra que lucha contra la invasión rusa, después de que Ucrania consiguiera el sábado su primer oro en esgrima femenina con sable.
Más contexto: Ucrania envió a París un equipo de más de 100 atletas –menos de los que el país tenía en Tokio hace tres años– y se enfrentaron a circunstancias difíciles, como la destrucción de sus instalaciones deportivas, el asesinato de amigos y familiares y la incertidumbre sobre lo que podría depararles el futuro mientras Rusia libra su guerra.
Según el Ministerio de Deportes de Ucrania, unos 3.000 atletas –de deportes olímpicos y no olímpicos– han prestado servicio militar en el país, voluntariamente o como reclutas, y 479 han muerto en acto de servicio o en la vida civil.



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