El entrenador argentino volvió a remarcar que este equipo no llegó hasta la Copa del Mundo solamente para completar una participación. Alfaro habló de competir, de asumir el desafío y de representar a un país entero que vuelve a sentirse parte de la gran fiesta del fútbol.

“Paraguay va al Mundial a competir, no a participar”, fue una de los mensajes que marcó en la conferencia de prensa. El técnico también insistió en que la Albirroja debe convertirse en un rival incómodo, un equipo capaz de complicar a cualquiera desde su identidad y su fortaleza colectiva.

Por su lado, Diego Gómez no pudo contener las lágrimas de emoción y en medio de sozollos y visiblemente emocionado, manifestó: “Estamos muy felices por estar acá. Sabemos todo lo que costó llegar al Mundial y ahora tenemos la responsabilidad de representar bien al país”.

El mediocampista no pudo ocultar la emoción al hablar de cumplir un sueño que comenzó desde niño y que ahora lo encuentra defendiendo la camiseta paraguaya en una Copa del Mundo.

El futbolista destacó que el grupo debe disfrutar la experiencia, pero sin perder de vista el objetivo principal: competir al máximo nivel. La frase resumió el sentir de una generación que logró devolver a Paraguay a la elite mundial.

“Tenemos que disfrutar este momento, pero también competir y dejar todo dentro de la cancha”, expresó el jugador, dejando claro que la ilusión no está separada de la exigencia.

La Albirroja ya tiene todo listo. Esta noche, frente a Estados Unidos, comenzará un camino por el que se luchó hasta el cansancio, sabiendo que el premio era pertenecer a la élite mundial.