Si bien hay productos químicos que se utilizan para inactivar temporalmente los criaderos, la única estrategia más válida es la de la eliminación de los criaderos.

Chamorro sostuvo que si no se elimina el criadero, al poco tiempo, en una segunda lluvia, el químico utilizado se drena y de nuevo se activa ese criadero. La lucha contra el vector tiene dos vertientes principales, primero es el control físico, eliminar el criadero y luego complementar con el control químico.