"La pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona", escribió el pontífice estadounidense en sus nueve perfiles de X —en español, inglés, italiano, francés, alemán, portugués, árabe, polaco y latín—.

Asimismo defendió que "el bien común puede protegerse y los requisitos de la justicia pueden salvaguardarse sin recurrir a la pena capital".

Esto se debe a que, según explicó, "ya se han desarrollado sistemas penitenciarios eficaces que protegen a los ciudadanos y, al mismo tiempo, no privan por completo a los culpables de la posibilidad de redimirse", añadió, añadiendo la etiqueta "#NoDeathPenalty".

El papa León XIV se sumó así a las iniciativas en conmemoración del Día Mundial contra la Pena de Muerte, que se conmemora cada 10 de octubre.

Pero, aunque no aludió a estos hechos, sus palabras también llegan en medio de un intenso debate en su país, Estados Unidos, por la futura ejecución del exmayor del Ejército Nidal Malik Hasán, condenado a muerte por asesinar a 13 personas y herir a otras 32 en la matanza de la base militar Fort Hood de Texas en 2009.

Su ejecución está prevista para el próximo 3 de diciembre; tendrá lugar en esa misma base militar y será fusilado por un pelotón de soldados; será retransmitida en directo, según ha adelantado el secretario de Guerra, Pete Hegseth.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que el exmilitar condenado a muerte "se lo merece".

Por su parte, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos recordó que la intención de ejecutar de forma pública a una persona, a través de una retransmisión en directo, puede ser una forma de tortura y supone un acto absolutamente prohibido.