La reina de España deslumbró en el grisaceo y lluvioso día, que coronó a Carlos III como monarca del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, con un dos piezas en rosa chicle de Carolina Herrera con godets en la cintura y un espectacular sombrero en rafia, cubierto con un delicado tul bordado con flores. Pura elegancia y sofisticación.

Como en otras ocasiones, la reina realizó varios guiños diplomáticos en un acto que además de ser oficial para la monarquía española fue también familiar, por los lazos que unen a ambas casas reales.

"Ha optado por un color, el rosa, que era uno de los favoritos de Isabel II", explica María de la Serna, experta en protócolo, quien añade que la reina luce los pendientes de la reina Victoria Eugenia, madrina y bisabuela de Felipe VI, y nieta de la reina Victoria de Inglaterra.

Letizia y su marido el rey Felipe VI de España llegando a la abadía de WestminsterJamie Lorriman/2023 Getty Images

Con su estilismo, Letizia ha desbancado a las soberanas que suelen ocupar los primeros puestos de elegancia como Rania de Jordania o Máxima de Holanda.

Rania de Jordania, que acudió a la coronación junto a su esposo el rey Abdalá, optó por un sutil tono vainilla y un pequeño tocado con red.

La reina Rania de Jordania lució un vestido amarillo para la coronación de Carlos IIIAndrew Milligan/WPA ROTA

La reina Máxima lució un vestido en crepé blanco roto con un diseño floral bordado a mano de su diseñador de cabecera Jantaminiau.

Máxima de los Países Bajos con su marido el rey Guillermo-AlejandroAndrew Milligan/WPA ROTA

El blanco en todas su declinaciones, como el vestido que lucío la reina Máxima, de origen argentino, ha sido el color elegido por la mayoría de las damas vinculadas a la monarquía británica.

Y entre todas, destacan la princesa de Gales y su hija Carlota.

Uno de los detalles curiosos de la jornada fue la similitud del vestuario de las princesas, ambas con un diseño en tono marfil de la firma Alexander McQueen, y delicadas coronas de flores de plata y cristal firmadas por el joyero Jess Collet y Alexander McQueen.

Catalina Middelton lució, además, unos pendientes de perlas y diamantes de la princesa Diana. Como suele hacer siempre en los grandes eventos, la princesa de Gales llevaba una prenda que recuerda a la difunta madre de su marido Guillermo.

Catalina acompañaba su atuendo con un manto de la Orden de la Jarretera, la máxima distinción británica, inspirada en los caballeros de la mesa redonda.

La princesa de Gales con el manto de la Orden de la Jarretera que cubría su vestido blanco

Mención aparte, merece la pequeña capa que cubría el vestido de la princesa Carlota, bordada con rosas, cardos, narcisos y tréboles, que representan las cuatro naciones del Reino Unido: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.