Entre el 6 y el 7 de septiembre, Rosario tuvo seis homicidios en un lapso de 24 horas, entre ellos un testigo protegido en el juicio del líder de una banda rival de Los Monos. Al día siguiente, un hombre de 74 años, bajo detención domiciliaria por tráfico de narcóticos, también fue atacado por sicarios. Este repunte de violencia es inusual incluso para una ciudad habituada a la violencia: Rosario tuvo más de 200 homicidios en el último año.

Aunque no se ha identificado a los responsables de estos últimos asesinatos, coinciden con el espectáculo de abierto desafío que están exhibiendo Los Monos en su juicio.

El 18 de agosto, el día antes al inicio del juicio, dos pistoleros abrieron fuego en el tribunal, el mismo tipo de ataque del que se acusa a los cabecillas de Los Monos. Dos días después, el máximo jefe de Los Monos, Ariel Máximo Cantero, alias “Guille”, amenazó a los jueces. En una comparecencia por Zoom, se pidió a Cantero que declarara su profesión y respondió: “Contrato sicarios para que disparen a jueces”.

Cantero ya había sido sentenciado a 15 años de prisión por narcotráfico en 2018.

Sospechando que Cantero había ordenado el ataque al juzgado, los fiscales ordenaron una requisa minuciosa de su celda en la penitenciaría federal de Marcos Paz en Buenos Aires. El 23 de agosto, se descubrió que una línea telefónica, que debía ser para uso de todos los presos, se había habilitado para uso exclusivo de Cantero en su celda. Esa línea no era monitoreada, y las conversaciones no se grababan.

La línea fue retirada, pero dos semanas después, en una inspección el 2 de septiembre se descubrió que la habían reemplazado, según un comunicado del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Argentina.

Aunque no se ha señalado directamente a Los Monos de la ola de violencia reciente, el gobierno no está dispuesto a correr riesgos. Se han enviado tropas federales para reforzar la seguridad en los barrios de alto riesgo de Rosario y el edificio del juzgado, que ha sido blanco de repetidos ataques desde que se inició el juicio de Los Monos en 2018.