El fraude electoral del 28 de julio, que desató manifestaciones ciudadanas y críticas internacionales y respuestas violentas por parte de la dictadura de Nicolás Maduro, es motivo de preocupación para cardenales y obispos de distintas nacionalidades, quienes coinciden en la necesidad de una solución no violenta.
Para estos líderes católicos, la declaración de victoria de Maduro para la reelección no puede considerarse legítima.
El primero en intervenir en la reunión fue el presidente de la Academia de los Líderes Católicos, Rocco Buttiglione, ex vicepresidente de la Cámara de Diputados italiana.
“La grandeza de un líder no está en el poder, sino en el sentimiento por su nación”, dijo Buttiglione, en referencia al rechazo popular a la declaración de victoria de Maduro por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE). “Todos los votos deben contarse con las garantías que se decidieron antes de las elecciones”, afirmó al finalizar su discurso.
En camino al totalitarismo
El cardenal Diego Padrón Sánchez, que fue arzobispo de Cumaná (Venezuela) entre 2002 y 2018, fue tajante al asegurar que el Gobierno está dificultando la obtención de actas de votación. El cardenal pronostica que Maduro pospondrá los diálogos hasta que disminuya la presión internacional, para permanecer en el Palacio de Miraflores: “Una democracia sin valores fácilmente se convierte en totalitarismo”, comentó el dirigente.
Padrón, uno de los siete cardenales del país, está convencido de que ganó la oposición. Fue enfático en decir que las negociaciones no pueden centrarse en el resultado, pues a su juicio no hay duda de que fue desfavorable al chavismo.
“Esta verdad [la victoria de la oposición] no es tema de discusión académica ni política, en detrimento de la voluntad popular”, expresó.
El sacerdote hizo un llamamiento a los fieles de todo el mundo para que mantengan su atención en Venezuela. “Las autoridades, todas ellas al servicio del Ejecutivo, crearon el conflicto. No fue el pueblo, que en su mayoría se comportó cívicamente antes, durante y después de las elecciones”, concluyó.
El tercer ponente fue Fernando Carrillo, vicepresidente del Grupo Prisa. Según dijo Padrón, el exfiscal general colombiano destacó que Venezuela está bajo amenazas permanentes del totalitarismo personificado por Maduro:
“Es una dictadura absoluta y brutal. Una dictadura responsable de unas 25 muertes, según Human Rights Watch y varios observadores internacionales. La regla es el miedo, el acoso, la violencia. Usan el terror como arma política y, por supuesto, insisten en que no hay garantías de ningún tipo”, afirmó.
“Megafraude”
El directivo, quien también fue ministro de Justicia, calificó la actuación del CNE como “un megafraude” y cuestionó que el chavismo quisiera llevar las votaciones a la fase judicial cuando tiene el control absoluto de los jueces y tribunales.
Entre los participantes se encontraban otros cardenales, como los mexicanos Alberto Suárez Inda y Felipe Arizmendi, el guatemalteco Álvaro Ramazzini o el hispano-panameño José Luis Lacunza.
La diáspora de venezolanos en otros países latinoamericanos también fue uno de los temas tratados. Si el chavismo continúa en el poder desencadenará una crisis humanitaria sin precedentes, afirmaron:
“Son ocho millones de venezolanos que forman parte de este volumen de migrantes, de los cuales, principalmente hacia Colombia, podrían ser tres. Aquí los acogemos, respetando sus derechos e involucrándolos en la sociedad colombiana. Esos ocho millones podrían convertirse en diez y podrían constituir una tragedia”, afirmó Carrillo.



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