La banda confirmó la trágica noticia a través de un emotivo comunicado en su cuenta de Instagram, describiéndolo como «nuestro latido» y un «talento de una sola vida», sin revelar detalles sobre la causa de su partida, aunque se sabe que Rivers había lidiado con graves problemas de salud relacionados con el hígado en años anteriores.

«Sam Rivers no era solo nuestro bajista: era pura magia. El pulso debajo de cada canción, la calma en el caos, el alma en el sonido», escribió la agrupación en el post, firmado por el vocalista Fred Durst, el baterista John Otto, el guitarrista Wes Borland y el DJ Lethal.

«Compartimos tantos momentos –salvajes, tranquilos, hermosos– y cada uno significó más porque Sam estaba allí. Él era un humano de una sola vida. Un verdadero leyenda entre leyendas. Te amamos, Sam. Te llevaremos con nosotros siempre. Descansa en paz, hermano. Tu música nunca termina».

La publicación, que acumuló miles de reacciones en cuestión de horas, incluyó una foto en blanco y negro de Rivers en pleno escenario, capturando su energía inconfundible.Rivers, originario de Jacksonville, Florida, se unió a Limp Bizkit en 1994 junto a Durst y Otto, completando la formación icónica con Borland y Lethal en 1996. La banda irrumpió en la escena con un sonido explosivo que fusionaba metal, hip-hop y punk, catapultándose al estrellato con álbumes como Significant Other (1999) y Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water (2000), ambos número uno en el Billboard 200.

theguardian.com Éxitos como «Nookie», «Break Stuff» y «Rollin'» definieron una era de rabia juvenil y mosh pits enloquecidos, aunque no exentos de controversias, como el caótico set en Woodstock ’99 que derivó en disturbios y tragedias.Sin embargo, la vida de Rivers no estuvo exenta de sombras. En 2015, se vio obligado a dejar temporalmente la banda debido a una enfermedad hepática grave causada por el consumo excesivo de alcohol. «Me sentía tan mal que tuve que salir de Limp Bizkit. Unos meses después, me di cuenta de que tenía que cambiar todo porque tenía una enfermedad hepática realmente grave», reveló en el libro Raising Hell de Jon Wiederhorn.

Tras dejar el alcohol y seguir un riguroso tratamiento, recibió un trasplante de hígado exitoso en 2016, lo que le permitió regresar al grupo en 2018. «Dejé de beber y hice todo lo que los doctores me dijeron. Obtuve tratamiento para el alcohol y recibí un trasplante de hígado que fue un match perfecto», agregó en la entrevista.

Aunque la causa exacta de su muerte no ha sido divulgada, su historial de salud hepática ha generado especulaciones entre fans y medios.Horas antes de su fallecimiento, Rivers compartió en redes sociales un mensaje lleno de positividad: «Nada más que amor», en lo que ahora se percibe como un adiós conmovedor.

La noticia ha desatado una ola de tributos de colegas y seguidores. En X (anteriormente Twitter), hashtags como #RIPSamRivers y #LimpBizkitForLife se volvieron tendencia, con mensajes de bandas como Slipknot –quienes recibieron un homenaje de Limp Bizkit tras la muerte de su baterista Joey Jordison en 2021– y artistas como Korn y Linkin Park, recordando la influencia de Rivers en el género.