Desde la semana pasada, se formaron largas colas delante de las gasolineras, provocadas por la escasez de combustible y el miedo de que el problema se acentúe. En algunas estaciones de servicio, llegaron a producirse altercados entre automovilistas, al borde de un ataque de nervios.
Esta situación excepcional es la última consecuencia de la falta de mano de obra a causa de la pandemia y el Brexit, que también causó problemas de suministro en supermercados, bares o restaurantes de comida rápida.
Según el Ejecutivo, "la demanda de combustible se estabilizó durante la semana", aunque "en algunas partes del país siguen habiendo dificultades".
El gobierno insiste en que no hay un problema de falta de combustible en Reino Unido y que la escasez en las gasolineras se debió a compras compulsivas. Reconoció, sin embargo, que el Brexit es un factor "suplementario".
"Gracias a los inmensos esfuerzos de la industria en la última semana, observamos claras señales de una mejora lenta de la situación en las gasolineras", declaró el ministro de Empresa, Kwasi Kwarteng.



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