Los siete concejales municipales que responden a las directivas del ex gobernador Pedro González (PLRA) y al diputado colorado Juan Silvino Acosta Benítez desplazaron de la presidencia de la Junta Municipal al presidente Ever Salinas luego de que éste minutos antes levantara la sesión.
En su lugar y de manera completamente antirreglamentaria colocaron a pedido del concejal Orlando Guardati, a su monigote de turno, Martín Escobar De león (PLRA).
El “juramento” le fue tomado por el vicepresidente, Ivo Lezcano Paredes (ANR) pero sin validez alguna ya que ni acta existe del atropello consumado.
Lo más grave fue que tras la decisión del presidente del legislativo Ever Salinas, el secretario Derlis Torres se levantó y cuando se estaba retirando fue atajado casi a la salida del recinto por el concejal colorado José Villalba, quien casi a empujones lo hizo volver y lo hizo sentar en su lugar con la intención de que firmara la “pose” de Escobar De león, pero aún así, ciñéndose a la institucionalidad, permaneció en la mesa de sesión pero no firmó cualquier documento.
Es más, Torres dejó en claro que por el reglamento él se debía al presidente (Salinas) y que como él ya había levantado la sesión no podía avalar lo que después se hizo avasallando todos los principios jurídicos habidos y por haber.
Complicidad policial
Todo este asqueroso enredo tuvo la complicidad de la Policía Nacional, que copó indebidamente la sala de sesiones con efectivos antimotines y no solo dio cobertura, sin o que además protegió a los siete golpistas para que éstos consumaran su atraco.
Consultado al respecto el comisario El comisario Roberto Alfonso director departamental de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional y responsable por el operativo de seguridad montado, argumentó que la presencia policial dentro del recinto fue autorizada por el presidente Ever Salinas en una reunión previa que se tuvo con el mismo.
Sin embargo Salinas negó haber autorizado que efectivos antimotines ingresaran a la sala de sesiones y que lo que se combinó era el resguardo externo, para custodiar la puerta de acceso al recinto prevenir el acceso de personas extrañas, a excepción de los representantes de los medios de prensa.
Es más, una vez que el presidente Ever Salinas levantó la sesión, los efectivos antimotines no solo permanecieron en el lugar sino que además formaron una barrera de protección alrededor de los siete golpistas con la finalidad de que nadie pudiese intentar impedir el atraco.



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