Dos atentados terroristas con explosivos en menos de 72 horas elevaron la tensión en Canindeyú. El primer ataque ocurrió el lunes en Yasy Kañy, cuando el administrador de una estancia estaba a bordo de un vehículo que casi fue alcanzado por la explosión de un artefacto casero con las características habituales de las bombas usadas por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Dos días después, el miércoles, un ciudadano brasileño fue víctima de una agresión similar en el interior de un predio en Marina Cué, distrito de Curuguaty, en la frontera entre Canindeyú y Caaguazú. A diferencia del primer ataque, tras la explosión, los criminales, escondidos en una zona cercana, efectuaron varios disparos contra su auto. A pocos metros de ahí se encontraron indicios de una segunda explosión.
Estos hechos refuerzan la teoría sobre un posible rearme del EPP en la región oriental. Óscar González, ministro de Defensa, señaló que, al igual que el célebre grupo armado, los responsables usaron garrafas de cinco kilos cargadas con explosivos y esquirlas metálicas detonadas de forma manual. Aunque no hay confirmación, por el modus operandi, las sospechas de los funcionarios sobre la participación del EPP son muy fuertes.
Al igual que el EPP, los responsables utilizaron garrafas de cinco kilos cargadas con explosivos y esquirlas metálicas detonadas de forma manual
En Marina Cué, expertos de la Fuerza de Operaciones Policiales Especiales, la FOPE, desactivaron este jueves un tercer artefacto explosivo que no llegó a detonar. El hallazgo, a pocos metros del ataque previo, sugiere una preparación meticulosa del terreno para posibles emboscadas, táctica habitual en los asaltos del EPP.
Jalil Rachid, ministro de la Senad.
La zona de los ataques coincide con el área de influencia de Felipe Santiago Acosta, alias "Macho", el capo que controla el tráfico de drogas, principalmente marihuana, armas y municiones en la frontera con Brasil. Eso llevó a Enrique Riera, ministro del Interior, a no descartar que supuestos grupos "sin tierra" estén siendo asesorados por bandas criminales.
Los dos ataques se realizaron, además, en zonas que el Gobierno de Santiago Peña mantiene bajo control militar a través del Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI). Como departamento fronterizo, Canindeyú también forma parte del Operativo Escudo Guaraní, por lo que la presencia policial en la zona también está reforzada.
Enrique Riera, ministro del Interior, señaló que no descarta que supuestos grupos "sintierra" estén siendo asesorados por estos grupos criminales
El ministro González afirmó que los episodios obligaron a robustecer la presencia de las fuerzas de orden, de forma coordinada entre la Policía y el Batallón de Inteligencia Militar. El objetivo es neutralizar a estos criminales antes de que logren reagruparse con mayor capacidad de daño.
El último atentado, ocurrido en Marina Cué, se registró a solo mil metros de la histórica masacre de 2012, cuyo desenlace fatal fue el argumento principal para justificar la destitución del expresidente Fernando Lugo mediante la figura del juicio político.
Riera señaló precisamente a Rubén Villalba, uno de los procesados por aquella causa y quien está recluido por otra causa de invasión, como cabecilla de la banda que realizó los dos ataques recientes. El ministro dijo que la sospecha es que estos grupos podrían estar recibiendo entrenamiento especializado por parte de células remanentes del EPP para hostigar a productores, recaudar dinero y "liberar" la zona.
Esta hipótesis de cooperación entre terroristas, campesinos radicalizados y narcos se refuerza con la aparente inocuidad de los ataques, que, según los investigadores, podría tratarse de "bautismo" o prácticas de los nuevos "soldados". La zona también es cercana a la reserva del Mbaracayú, donde se encontró el último campamento del EPP, grupo que hasta ahora se creía debilitado.



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