La advertencia lanzada por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) es cualquier cosa menos anecdótica para un país pobre en el que correr es la principal esperanza de enriquecimiento a través del deporte.

En el Mundial que se cerró anoche en Tokio, Kenia demostró ser una potencia en este deporte, quedando en segunda posición del medallero, sólo por detrás de Estados Unidos, con 11 medallas (7 oros, dos platas y dos bronces).

"Muchos atletas corren para huir de la pobreza y mantener a sus familias y estarían dispuestos a todo para ganar dinero, incluido doparse", denuncia el keniano Ibrahim Hussein Kipkemtboi, tres veces ganador del maratón de Boston.

Porque "ganar cambia tu vida", añade a preguntas de la AFP.

Unos 140 atletas kenianos, la mayoría fondistas,están actualmente suspendidos por la AMA. Ningún otro país tiene tantos deportistas sancionados.

Entre ellos, figuras como Jemima Sumgong, campeona olímpica de maratón en 2016, cuyo éxito inspiró a muchos jóvenes en el país.

Más recientemente, en julio, la plusmarquista mundial de maratón, Ruth Chepngetich, fue suspendida provisionalmente por la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU por sus siglas en inglés) tras haber dado positivo por un diurético. En junio, fue suspendido Benard Kibet Koech, quinto en los 10.000 m en los Juegos de París.

- "Urgencia" -

El dopaje en Kenia es un problema "muy serio" que debe tratarse "como una urgencia" y "debe combatirse de la misma manera que [el país] hace campaña contra el VIH", según el periodista deportivo keniano Peter Njenga.

Actualmente, la situación "está fuera de control y no hacemos lo suficiente" para combatir el dopaje, asegura.

La semana pasada, justo antes del inicio del Mundial de Tokio, la AMA amenazó con sancionar a la agencia keniana (ADAK), que tiene tres semanas para cumplir el código internacional.

En caso de no hacerlo, los atletas kenianos podrían ser excluidos de las competiciones internacionales, como lo fueron los rusos hace unos años.

Kenia tampoco podría organizar el Mundial de atletismo de 2029 o 2031 al que aspira, recordó Barnaba Korir, miembro del comité ejecutivo de la federación keniana.

AFP.