La sociedad no necesita esta clase de representante. El Jurado debería mirar su intervención en el juicio oral.
Un alto porcentaje de los agentes del Ministerio Público son rastreros, dóciles y sobre todo se subordinan a los políticos y ceden ante las tentaciones económicas. La institución, que, según la Constitución, representa a la sociedad, en los últimos años (casi siempre) ha demostrado que no responde a los intereses de la ciudadanía, sino a los poderosos, a los “peces gordos”, a los ladrones del Estado, para quienes, sus agentes solicitan penas bajas, desestiman las denuncias o cajonean sus causas. En este último caso, se puede mencionar la carpeta abierta al intendente de Tomás Romero Pereira, Hernán Rivas, padre del senador colorado, Hernán Rivas, cuya causa fue cajoneada luego de un allanamiento realizado con “bombos y platillos”. El caso se tiró a la Contraloría, donde sigue la misma suerte.
Este servilismo, hasta más no poder, desacredita totalmente al Ministerio Público, ya que la sociedad no cree en la institución dirigida por Emiliano Rolón Fernández, de lamentable gestión al frente, reiteramos, de una institución que representa a la sociedad.
La fiscal Teresilde Fernández, quien sustentó la acusación contra el intendente de Puerto Casado, Hilario Adorno, hermano del diputado José Domingo “Mino” Adorno, y pidió solo dos años de cárcel, es solo una muestra de como son la mayoría de los agentes fiscales. Una vergüenza.
El Observador



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