De hecho, la Cámara de Comercio de Encarnación respaldó a Santiago Peña y aseguró que la Policía está desbordada por la delincuencia, sobre todo luego de los últimos asaltos que involucraron a bandas armadas, la mayoría relacionadas con el crimen organizado fronterizo, frente a los cuales la institución tuvo respuestas insuficientes.

La medida, sin embargo, parecen no estar respaldada en las estadísticas oficiales de la Policía, que no muestra un gran crecimiento -al menos en proporción- de los crímenes violentos en esos tres departamentos. El propio titular de la Cámara, Conrado Kiener, mencionó estafas y delitos menores, que no justificarían la presencia militar.

El departamento de Ñeembucú, por ejemplo, presentó una cifra total de 5 homicidios, ninguno de ellos relacionads directamente con el crimen organizado. Por su parte, en Misiones se registraron 4 asesinatos el año pasado, mientras que Itapúa, con mucha más población (670.000 habitantes), registró 30 homicidios (4 cada 100.000 habitantes).

Óscar González, ministro de Defensa. 

Óscar González, ministro de Defensa. Presidencia de la RepúblicaGentileza

Estos números significan una ratio de entre 5 y 3 homicidios por cada 100.000 habitantes, muy baja en comparación con las cifras de la frontera norte entre Paraguay y Brasil, donde se promedian alrededor de 35 homicidios cada 100.000 habitantes.

Los departamentos que se sumaron al plan de militarización del gobierno se han convertido hace tiempo en una zona de paso del narcotráfico, así como del tráfico de cigarrillos hacia Argentina, el segundo comprador de mercaderías de origen ilegal, después de Brasil, como recordó a este medio el criminólogo Juan Martens.

Un dato no menor es que durante el despliegue de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) en Concepción, San Pedro y Amambay, Paraguay se convirtió para organizaciones criminales como el Primer Comando Capital (PCC) en el principal distribuidor de cocaína de América del Sur con destino a Europa.

Los departamentos que se sumaron al plan de militarización del gobierno se han convertido hace tiempo en una zona de paso del narcotráfico, así como del tráfico de cigarrillos hacia Argentina, el segundo comprador de mercaderías de origen ilegal, después de Brasil

Al mismo tiempo, la medida promovida por Peña parece ir en sintonía con el interés del gobierno argentino en "pacificar" la zona caliente de frontera que comparte con Paraguay. En más de una oportunidad, la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, hizo pública su preocupación por las zonas limítrofes con Paraguay, Brasil y Bolivia.