Mientras los médicos de todo el país completan cuatro días de huelga exigiendo insumos, mejores salarios y el pago de sus feriados, la gobernadora cartista de Concepción, Liz Meza, salió a ponerle un poco de pimienta al debate.
Famosa por haber argumentado en su momento que gastar 600 millones de guaranias en la fiesta de quince años de su hija era lo más normal del mundo, la jefa departamental —que también es médica— tiró una frase que dejó a más de uno con la boca abierta: según ella, los profesionales de la salud hoy no tienen absolutamente nada de qué quejarse.
En una entrevista radial, Meza pidió a sus colegas locales que no se sumen al paro nacional porque, si lo hacen, se va a sentir muy mal. Argumentó que bajo su gestión se están haciendo maravillas por la salud regional y aprovechó para lanzar unos cuantos dardos hacia su propio gremio.
Según su particular visión, mientras algunos profesionales trabajan con tanta pasión que se olvidan hasta de almorzar, hay otros que prefieren sentarse a no hacer nada e invitan a los demás a cruzarse de brazos. Para rematar, advirtió que a los médicos que no se alineen a su ritmo de trabajo los van a invitar cordialmente a retirarse, no solo del hospital, sino directamente de la ciudad de Concepción.
Pero la perla de la jornada llegó cuando la gobernadora habló sobre su futuro en la medicina pública. Con el ego por las nubes, aseguró que cuando deje la gobernación sueña con ser la gran directora del hospital departamental y quedarse en el puesto al más puro estilo del dictador Alfredo Stroessner, gobernando el nosocomio por 20 o 30 años hasta que el cuerpo aguante. Con el sueldo congelado desde hace años y los hospitales desabastecidos, los médicos en huelga ahora no solo deben luchar por sus reivindicaciones salariales, sino también resistir los insólitos consejos de la autoridad departamental. #Via_ABC_Digital



COMENTARIOS