La idea, que fue presentada en una placa con su rostro apuntando a la ciudadanía bajo el lema "MÁS TRANSPARENCIA, MAYOR SEGURIDAD", en realidad escondía otra intención: espiar el voto de funcionarios públicos y seccionaleros.
Según revelaron propios dirigentes colorados, Guillén quería saber quién vota y quién no vota por él, para luego tomar represalias con los funcionarios de la Gobernación y la Municipalidad. Pero la jugada le salió mal.
La presión y resistencia vino desde adentro. Sus mismos correligionarios se negaron a ser controlados como si fueran delincuentes y le advirtieron que eso es ilegal y está prohibido por el Código Electoral.
Hasta el momento, Luis Guillén no presentó ninguna solicitud formal ante la Justicia Electoral para la colocación de cámaras, porque sabe que es inviable. El TSJE prohíbe terminantemente cualquier tipo de filmación o fotografía dentro del local de votación que pueda violar el secreto del voto. El voto es secreto, libre y no puede ser monitoreado por ningún candidato.
"Es ilegal, es prohibido y es una muestra de desesperación. Quiere espiar a su propia gente porque sabe que ni los colorados le quieren votar", disparó un dirigente de base que pidió reserva.
El proyecto autoritario quedó solo en un flyer.



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