Durante el transcurso de la primera etapa, Sportivo Luqueño se mostró levemente superior al momento de elaborar acciones de verdadero peligro, haciendo trabajar con frecuencia al guardameta Óscar Toledo y a la última línea defensiva de Recoleta FC. En contrapartida, el conjunto “canario” exhibió escasas herramientas en ofensiva y solo insinuó aproximaciones aisladas y esporádicas, sin la claridad ni la presición necesaria para inquietar al portero Nicolás Campisi, que no fue exigido por el equipo que hizo de blanco en la noche itagueña.

El conjunto auriazul, en el rentrée de Lucas Barrios en la dirección técnica, generó peligro real en un par de acciones. La primera opción nació en los pies de Giovanni Bogado, quien sacó un potente derechazo desde el borde del área que exigió a Óscar Toledo, evitó la caída de su arco con una providencial estirada sobre su costado izquierdo; minutos más tarde, un tiro libre lejano ejecutado por Alexis Cantero pasó a escasos centímetros del vértice izquierdo del guardameta canario.

Por su parte, Recoleta FC, pese a responder con avances aislados y con casi nula profundidad, estuvo cerca de romper el cero a través de la pelota parada. Un tiro de esquina servido por Brahian Ferreira cayó en el corazón del área, donde apareció libre Richart Ortiz Páez; el delantero conectó el balón con un brillante gesto técnico buscando colocar el remate, pero su cabezazo terminó marchándose a solo un metro del poste izquierdo del arco custodiado por Campisi.

En la etapa complementaria, el “canario” saltó al campo siendo más punzante, merodeando el área auriazul. Esa mayor presencia ofensiva no tardó en exigir al guardameta rival: antes de alcanzar la hora de compromiso, el recién ingresado José Espínola sacó un potente derechazo que obligó a Nicolás Campisi a estirarse sobre su costado derecho para repeler el esférico. El rebote quedó servido a merced de Aldo González, otra de las variantes de recambio, quien sacó un zurdazo de primera y de sobrepique, encontrando otra oportuna reacción de Campisi, quien se rehizo de inmediato para ahogar el grito de gol canario.

Pasando la hora de compromiso, Sportivo Luqueño volvió a adueñarse de la tenencia y del trámite del partido, impulsado por la lucidez y conducción de Giovanni Bogado en la zona de gestación. El mediocampista asistió con un pase preciso que dejó perfilado de cara al arco a Tomás Muro, quien revitalizó el peso ofensivo del conjunto auriazul desde su ingreso. En su primera intervención de peligro, el argentino intentó definir con una ejecución sutil hacia el costado derecho del guardameta Óscar Toledo, pero su remate terminó estrellándose en el poste derecho, que actuó como cómplice del portero canario para evitar el tanto Luqueño.

Ya cerca de cumplirse el tiempo reglamentario, Sportivo Luqueño encontró el gol de la victoria, en una acción que nació en los pies de Giovanni Bogado, quien recibió de Tomás Muro en el círculo central y, al no encontrar oposición, fue ganando metros con comodidad antes de prolongar el avance hacia el sector derecho hacia Marcelo Ojeda. El atacante hizo el resto: con un impecable enganche de derecha hizo pasar de largo a Pedro Ríos, encontró el resquicio exacto y sacó un zurdazo colocado y rasante que se metió pegado al poste derecho del arquero Óscar Toledo, decretando así el agónico y festejado triunfo auriazul.