En Brasil, por ejemplo, los controles por agua son realizados por agentes de la Receita Federal, que tienen el acompañamiento de la Policía Militar y la Fuerza Naval brasilera, en operativos conjuntos. Sin embargo, aquí en Paraguayel control de los ríos se concentra en una sola institución, la Armada Paraguaya, que “se corta sola” y, por lo tanto, es la única que puede avalar el millonario contrabando que se registra cada noche sobre aguas del río Paraná.
El actual Gobierno, así como los anteriores, no ha adoptado ninguna medida para frenar este negocio ilícito. Este esquema de recaudación millonaria opera intensamente sobre aguas del río Paraná, zona del Puerto Tres Fronteras, operado por el teniente Cristian Cardozo, jefe de destacamento naval, quien cuenta con el aval del comandante del Área Naval de CDE, capitán de navío Cristian Rotela, y del excomandante, capitán Walter Díaz, quien, desde la capital, sigue digitando el esquema, según indicaron fuentes fidedignas. De acuerdo con los datos, los militares contarían con la protección del propio comandante de la Armada, almirante Carlos Velázquez, y de su hermano, el vicepresidente Hugo Velázquez.
De acuerdo con las denuncias, son unas 50 embarcaciones que a diario traen gran cantidad de productos de contrabando del vecino país Argentina y operan amparados en la oscuridad de la noche y bajo la protección total de los marinos destinados al resguardo del puerto 3 Fronteras. En tanto, del lado paraguayo se trafican cubiertas y otros productos a territorio argentino.
Nuestras fuentes aseguran que, por cada embarcación, ya sea lancha o canoa, los militares al mando de Rotela y Cardozo, cobran 3 millones semanales, sumando unos 150 millones de guaraníes semanales de “recaudación”. Los militares son “amos y señores” del río, ya que actúan sin participación de Aduanas, mucho menos la Policía Nacional o el Ministerio Público. Solo dan intervención a la Fiscalía “cuando conviene”, sin embargo, por lo general, son los marinos los que hacen y deshacen en aguas del Paraná.
Pese a las denuncias públicas, la Fiscalía del Alto Paraná se mantiene en completo silencio respecto a las mismas. No obstante, según aseguran las fuentes, los fiscales en el Este del país también estarían recibiendo “su parte” para hacer caso omiso a este sistema de contrabando y coimas, que tan buenos réditos deja a los marinos.



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