“Hasta el momento, no existe confirmación oficial sobre la presencia de Sebastián Marset en territorio boliviano”. El documento añade que cualquier información relevante será verificada a través de mecanismos de coordinación internacional. El Gobierno también señaló que mantiene comunicación con países de la región y organismos internacionales de cooperación policial y judicial en la búsqueda de personas vinculadas al crimen organizado transnacional. En ese sentido, aclaró que las acciones de inteligencia y operaciones contra redes criminales no se ventilan públicamente para no afectar investigaciones ni alertar a los buscados.

Pero, Riera había afirmado en una entrevista con Radio Ñandutí que el último dato que manejan las autoridades paraguayas ubica a Marset en Bolivia. “Sí, el último dato que tenemos de Marset es en Bolivia”, declaró el funcionario.También sostuvo que “todo indica” que Marset y su socio Miguel Ángel Insfrán, alias “Tío Rico”, estarían involucrados en el asesinato del fiscal antimafia paraguayo Marcelo Pecci, ocurrido en 2022 en la isla colombiana de Barú.

Marset, quien llegó a controlar un puente aéreo de la droga entre Bolivia y Paraguay, permanece prófugo desde el 29 de julio de 2023, cuando logró escapar de un operativo policial en Santa Cruz de la Sierra. Desde entonces, solo ha reaparecido a través de mensajes y videos difundidos por él mismo o en contactos con medios.

En junio de 2025, Marset reapareció con una carta enviada a periodistas en Uruguay y Paraguay, en la que exigió la liberación de su esposa Gianina García Troche. Durante ese periodo, la DEA lo incluyó entre los cinco narcotraficantes más buscados y ofreció recompensa de $us 2 millones. En octubre de 2025, circuló un video en el que acusó de traición a su extestaferro, Ivar García, alias “El Colla”, y afirmó estar “preparado para la guerra al que sea”.  Finalmente, en diciembre de 2025, concedió una entrevista a medios paraguayos en la que reiteró que no se entregará a la justicia y aseguró que puede desplazarse por Sudamérica sin ser capturado.

El narcotraficante uruguayo es requerido por las autoridades de Bolivia, Uruguay, Brasil, así como por organismos internacionales como la DEA, Europol e Interpol, acusado de liderar una red criminal internacional dedicada al tráfico de drogas.