Esto significa que más de 200 mujeres sobrevivieron a intentos de homicidio perpetrados por parejas, exparejas o personas de su entorno afectivo.
Los datos fueron sistematizados por el Observatorio y el Área de Estadísticas del Ministerio Público, que analizaron el perfil de las víctimas, los agresores y los patrones de violencia registrados en los últimos nueve años.
Las cifras muestran una tendencia fluctuante pero sostenida en el tiempo. Si bien en el año 2017 se calificaron apenas cuatro causas como tentativa de feminicidio, en el 2018 la cifra ascendió a 18 y en el 2019 llegaron a 15. El 2020 cerró con 11 casos, pero en 2021 se triplicaron los registros, alcanzando 35 causas en plena pandemia. En 2022 hubo una disminución con 23 investigaciones, pero en 2023 las denuncias volvieron a aumentar drásticamente, llegando a 42. El 2024 superó todos los años anteriores con un total de 53 casos, mientras que en 2025 ya se contabilizan 41 denuncias hasta la fecha del corte.
El análisis revela que la mayoría de las mujeres afectadas tiene entre 30 y 59 años, representando el 36% de las víctimas. El 34% corresponde a mujeres jóvenes de entre 18 y 29 años y un 3% son menores de edad. Más del 95% de las causas involucra a una sola víctima por expediente y en la mayoría de los casos el agresor es una pareja conviviente (41%) o una expareja (26%). Los registros también señalan que un 9% de los victimarios corresponde a familiares, novios o personas no vinculadas sentimentalmente de manera formal.
Los datos geográficos muestran que el Departamento Central concentra la mayor cantidad de casos con 73 causas desde el 2017. Le siguen Canindeyú con 35, San Pedro con 26, Amambay con 19 y Caaguazú con 16. En cuanto a los patrones temporales, el informe destaca que los meses más críticos son diciembre, enero, febrero, mayo, agosto y septiembre y que los días de mayor incidencia son domingo y lunes, que representan el 35% de los hechos. La madrugada y la mañana son las franjas horarias más violentas, concentrando el 63% de los ataques.
En relación con los medios utilizados, el 40% de los agresores empleó armas blancas como cuchillos o machetillos, mientras que el 18% utilizó armas de fuego. Un 16% recurrió a la fuerza física o a elementos que no constituyen armas y en un 21% de los casos no se pudo determinar el medio empleado. La vivienda de la víctima fue el escenario más común de los ataques, con un 25% de los casos, seguida por la vivienda compartida con el agresor (21%) y la vía pública (14%).
Respecto a la modalidad de violencia ejercida, el informe señala que la violencia física ocupa el primer lugar con un 77% de los casos. La violencia verbal representa el 18% y la psicológica un 5%, mientras que solo el 1% incluye violencia económica. Antes del ataque, muchas mujeres ya vivían situaciones de maltrato: el 30% había recibido amenazas de muerte, el 15% sufría maltrato verbal constante y el 11% padecía manipulación psicológica e intimidación directa.
El estudio también evidencia que más de la mitad de las causas no presenta otros hechos punibles vinculados. Sin embargo, en un 26% se registraron lesiones graves y en un 21% se constató violencia familiar. En menor proporción, un 2% incluyó además maltrato a niñas, niños y adolescentes bajo tutela de la víctima.
Los criterios para determinar la tentativa de feminicidio se basan en la vulnerabilidad de la zona atacada del cuerpo, la letalidad del arma o medio empleado, la existencia de antecedentes de violencia, la motivación del agresor y la intención de matar. El Ministerio Público remarca que, conforme al Código Penal, la tentativa se configura cuando el autor inicia la ejecución del hecho, aunque no logre concretar el resultado por causas ajenas a su voluntad.
Finalmente, el informe subraya que la tentativa de feminicidio tiene la misma expectativa de pena que el hecho consumado, pudiendo llegar a 30 años de prisión. El Ministerio Público insiste en que el fortalecimiento de la investigación, el enfoque especializado y la intervención temprana son claves para evitar que estas tentativas se conviertan en feminicidios consumados.



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