Que el partido no iba a ser sencillo seguro que Djokovic lo sabía, pero quizá no pensó que le iba a costar tanto sellar su acceso a los octavos de final en el torneo en el que defiende la corona.
Y es que Dimitrov, con su brazo derecho como martillo, se valió del saque y del ambiente de un público que le apoyó para poner contra las cuerdas al serbio, que en el tercer set se deshizo de toda la tensión acumulada con un grito liberador al ponerse 4-1 que silenció la pista central del Foro Itálico.
Djoovic ya espera rival en octavos, que saldrá del vencedor entre el inglés Cameron Norrie (13) y el húngaro Marton Fucsovics (92).



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