El nuevo marco sustituye la Iniciativa Mérida por un nuevo entendimiento con una visión integral de la violencia y la criminalidad entre ambos países. Y "marca el inicio de un nuevo capítulo en la cooperación de seguridad entre México y Estados Unidos, trabajando como socios iguales y que define y aborda las causas raíz de retos de seguridad como la desigualdad, la corrupción y la impunidad", dijo en rueda de prensa Blinken, junto al canciller mexicano.
"Tenemos que hacer más para acabar con el tráfico de armas, estupefacientes y el tráfico de personas, fortalecer la seguridad fronteriza y portuaria, desmantelar los sistemas financieros que sostienen al crimen organizado, erradicar la impunidad y hacer responsables a los violadores de derechos humanos", añadió. López Obrador, en el poder desde 2018, reclama inversión en comunidades pobres expuestas a la criminalidad en México y Centroamérica, también como una forma de contener la creciente migración ilegal hacia Estados Unidos a través de su país.
Dentro de la Iniciativa Mérida, Washington desembolsó 3.300 millones de dólares en asistencia militar y asesorías. Pero, para el gobierno mexicano, fue un fracaso porque no sirvió para desmantelar a las organizaciones criminales y en cambio disparó la violencia. "Nos centraremos más intensamente que antes en la raíz y el núcleo de las fuerzas que nos amenazan, abordando las razones subyacentes por las que continúan existiendo y creciendo", aseveró el secretario estadounidense de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas. El nuevo enfoque recalca, no obstante, que se mantendrá la persecución a los criminales.
lgc (afp/efe)



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