El departamento de epidemiología regional recientemente confirmó ocho casos positivos de chikungunya en el Alto Paraná y por ello anunciaron que se reiniciarán las actividades con el Equipo de Gestión Integrada (EGI), que involucra a varias instituciones (entre ellas el SENEPA), buscando reducir los niveles de infestación, dar respuesta a las notificaciones y así evitar una epidemia grave, como se está teniendo en Asunción y el departamento Central.

A nivel país se tienen más de 8.000 casos y ya hay 11 fallecidos, sin embargo, nada de esto parece preocupar al director regional del SENEPA, Reinaldo Adrián Dávalos, quien no tuvo inconveniente alguno para pasar unas “semanas de descanso y relax” en las paradisiacas playas de México, en el mes de enero.

No es la primera vez que Dávalos es blanco de fuertes críticas, ya en 2020 y 2021 venía recibiendo cuestionamientos por el presunto uso discrecional de viáticos y constantes viajes a Asunción y otras partes del país, desatendiendo por completo las funciones por las que percibe un salario del Estado paraguayo. El mismo está en el cargo desde 2018 y presuntamente es un “cupo” del gobernador Roberto González Vaesken, quien hasta hoy día le sigue brindando protección y cobertura.

Apenas asumido el cargo, Dávalos rápidamente ubicó a su hermano, Diego Dávalos, en SENEPA, quien no cumple funciones específicas, pero sí percibe millones de guaraníes en concepto de viáticos, según las denuncias. En el 2020, año de pandemia del Covid-19, casi todos los meses cobraba comisiones por viajar a Asunción y Boquerón, con fines desconocidos.

Diego Dávalos retiraba casi G. 3.000.000 para cada viaje, bajo el concepto de “apoyo al programa dengue”. En ese sentido, Reinaldo Dávalos, el director regional, percibía por cada viaje desde G. 200 mil a G. 2.000.000. Ambos realizaban constantes viajes en plena pandemia, cuando los programas se realizaban de manera virtual, y cuando ni siquiera existía proliferación del dengue.

Ahora, la población altoparanaense necesita más que nunca del SENEPA por la infestación larvaria y la creciente cantidad de casos de chikungunya, sin embargo, Dávalos decidió primero “descansar el cuerpito en México y recargar pilas”, antes que ponerse a trabajar. Según fuentes que merecen credibilidad, Reinaldo Dávalos era un operador político de poca monta y escasos recursos del barrio Ciudad Nueva, sin embargo, tras asumir en SENEPA se convirtió en un “potentado”, con derecho a vehículos lujosos y viajes de vacaciones al exterior. Todo esto bajo protección del titular del ejecutivo departamental, el no menos cuestionado Roberto González Vaesken.