Los civiles gazatíes que se refugiaban del fuego israelí comenzaron a trasladarse hacia una denominada “zona humanitaria”, ubicada cerca de la costa, un área que también ha sido reducida por las fuerzas armadas israelíes, bajo la premisa de que los milicianos utilizan partes de esta región como bases de lanzamiento de cohetes.
Mientras tanto, imágenes y videos difundidos por medios palestinos muestran a cientos de personas cargando sus pertenencias en cualquier medio de transporte disponible, desde camionetas y coches, hasta carros tirados por burros y caballos, reflejando la escasez de combustible en el enclave.
Esta zona costera demarcada como “humanitaria” no ha estado exenta de ataques. El 13 de julio, un bombardeo en el área de Mawasi provocó la muerte de más de 90 palestinos, poniendo en duda su carácter seguro.
La situación humanitaria es cada vez más crítica. Juliette Touma, portavoz de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), indicó en una entrevista que las instalaciones de la agencia estaban preparándose para enfrentar el “peor escenario” posible, calculando la acogida de unas 150.000 personas en sus centros. Sin embargo, la realidad en Gaza es aún más alarmante: se estima que el 90 % de los más de 2 millones de gazatíes se han convertido en desplazados internos.
Este desplazamiento masivo se da en el contexto de las recientes negociaciones en Doha destinadas a establecer un alto el fuego en Gaza. Estas conversaciones terminaron sin éxito, destacándose la discrepancia entre los “avances” que Israel afirma haber logrado y la insatisfacción manifestada por Hamas.
El conflicto y el continuo desplazamiento de personas generan una situación insostenible, donde la inseguridad, la falta de recursos y la pérdida de vidas humanas incrementan día a día la crisis humanitaria en Gaza.
Fuente: Infobae



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