De acuerdo a la acusación, Sebastián Marset y Miguel Ángel Insfrán Galeano, entre otros miembros de la organización creada para el narcotráfico y el lavado, se comunicaban a través aplicaciones de mensajería conocidas como “Sky ECC”, y en menor medida “Line”, “Signal”, entre otros, las cuales, de acuerdo a la experiencia, frecuentemente son utilizadas por grupos ilícitos como forma de precautelar sus conversaciones, ya que, según sus conocimientos, existiría la dificultad de intervenir dichas aplicaciones o, en caso de ser descubiertos, por la complejidad que existiría para la extracción de su contenido.

En el caso de la aplicación Sky ECC, cada integrante del conjunto criminal tenía asignado pines y alias, con los cuales se identificaban entre sí, y bajo la regla establecida —según el acuerdo de voluntades colectivo—, tenían prohibido mencionar sus nombres, para no dejar ningún tipo de registro.

En tal sentido, Miguel Insfrán utilizó, entre otros, los pines identificados como «9QTQT1» y «6OPDXF» e interactuó bajo los alias Macron, Rally, Skoda, etc. Por su parte, Sebastián Marset utilizó, entre otros, los pines identificados como «WXV5F7», «MIGWVF» y «JPIKRN» e interactuó bajo los alias OMELET, DOR, FAVO, etc.

Luis Sebriano utilizó, entre otros, los pines identificados como «95QRUQ» y «8PZP8C» e interactuó bajo el alias Flash. Igualmente, Rodrigo Montalva utilizó, entre otros, los pines identificados como «UTJ38A» y «5F6DT3» e interactuó bajo el alias de Fender.

Con relación al tipo de sustancia remitida al extranjero, generalmente a Europa y África, era clorhidrato de cocaína o pasta base, cuyas cargas, a los efectos de su identificación, como perteneciente al grupo criminal, tenían asignadas marcas denominadas como: Aries, Box, Bugatti, CNGE, Corso, Fendi, Fenix, Infinito, Louis Vuitton, Maradona, Manchester, Mont Blanc, Pablo Escobar, Piña, Rolex, Sedex, Señor de los Cielos, KTM, Z 8, etc.; y otras directamente sin marca.

En el año 2021 la Oficina Europea de Policía, más conocida por el acrónimo Europol, unto a autoridades de Bélgica, Francia y países Bajos, logró hackear y desbloquear la aplicación Sky ECC dejando al descubierto cientos de miles de chats de criminales de todo el mundo con información sobre crímenes a gran escala, lo que permitió abrir causas judiciales por hechos relacionados al narcotráfico y el crimen organizado tanto en Europa como en países de otros continentes.

De hecho, las conversaciones que obran en el expediente judicial del caso A Ultranza Py, fueron facilitadas por las autoridades francesas.