Si bien Prieto pidió disculpas y Masi calificó el asunto como un tema zanjado, este episodio desató una gran polémica en el bloque opositor, meses previos a las elecciones municipales del 2026.

El senador Rafael Filizzola, esposo de Masi, no tardó en responder. Calificó el calificativo como “desubicado” y aseguró que este tipo de lenguaje “no aporta al debate político, sino que enreda aún más a un espacio que necesita mostrarse serio hacia la ciudadanía”. Para Filizzola, el episodio exhibe falta de prudencia por parte de Prieto, particularmente en un momento en el que la unidad opositora es crucial de cara a los desafíos electorales futuros.

Desde otro frente, la senadora Celeste Amarilla también cuestionó duramente a Prieto. “Así no va a llegar”, afirmó, apuntando a que sus comentarios y actitudes podrían socavar su proyección política. Y no se quedó ahí: advirtió que, incluso si Prieto llegara a una posición de poder, “le vamos a tener que echar”, dejando entrever que su permanencia no estaría asegurada si persisten esos desencuentros.

Prieto, ante el fuerte rechazo, emitió una disculpa pública. Reconoció que sus expresiones surgieron “en un contexto de debate acalorado” y dijo lamentar que alguien se haya sentido ofendido. Aseguró que no pretendió “agraviar de forma personal” a Masi.

En respuesta, Masi optó por rebajar la tensión. Declaró que el asunto está “zanjado” y prefirió no ahondar más en el intercambio para evitar alimentar un fuego político que ya amenazaba con desbordarse.