Durante su intervención, Milei arremetió sin filtros contra la cúpula política brasileña. Al referirse a las restricciones impuestas a Bolsonaro, el mandatario argentino exclamó: «Para colmo, la basura calva no me permitió visitar a mi amigo injustamente encarcelado, cuando sé que Lula se cansó de recibir dirigentes del exterior cuando estaba preso», añadiendo un mensaje de aliento al expresidente inhabilitado.

Asimismo, comparó la coyuntura económica local con la de su propio país al señalar: «Si en Argentina tenemos como factor económico lo que llamábamos el Riesgo Kuka, acá en Brasil hoy tienen el Riesgo Lula y se refleja claramente en el mercado accionario».

Sin nombrarlo directamente pero con alusiones explícitas, Milei tildó al actual presidente brasileño de «ladrón», «presidiario» y «totalitario», a la vez que consagró su apoyo al senador Flávio Bolsonaro como postulante opositor para enfrentar a Lula en las urnas. «¿Por qué se ve amenazado Lula? Porque hay alguien que está dispuesto a hacerle frente y convertirse en la voz de esa mayoría silenciosa que ya sufrió abusos. Hablo de Flávio Bolsonaro», argumentó desde el estrado.

Los dichos del presidente argentino no tardaron en provocar una enérgica réplica formal desde la máxima autoridad judicial del vecino país. El presidente del STF, Luiz Edson Fachin, difundió un comunicado en el que calificó los dichos de Milei como «una referencia irrespetuosa hacia un magistrado de la más alta Corte del país, realizada en suelo brasileño, por un acto jurisdiccional practicado conforme a la Constitución y las leyes de la República Federativa de Brasil».