En La Guaira se ven largas filas de personas que esperan su turno para recibir comida, mientras continúa la remoción de escombros.

Las labores de búsqueda siguen a pesar de que la probabilidad de encontrar a más personas con vida disminuye con el paso de las horas. Sin embargo, el rescate de un hombre ha avivado el ánimo en Venezuela.

En Caraballeda, un grupo de rescatistas desplegó drones y perros para evaluar el rescate de Fabio, un niño de nueve años que permanece atrapado desde hace nueve días bajo una edificación derrumbada.

La cifra de fallecidos por el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela aumentó a 2.645, mientras que la de heridos se elevó a 12.666, informó ayer el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, quien no ofreció un balance sobre el número de personas desaparecidas.

El también hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, publicó el balance en un mensaje en Telegram, en el que detalló además que unas 15.050 personas se quedaron sin vivienda y que 86.117 familias han sido atendidas.

En el desglose también habló de 6.462 personas rescatadas y de 885 edificios afectados, 189 de ellos totalmente colapsados, por lo que se han habilitado 59 campamentos transitorios.

Asimismo, informó que mantiene conversaciones con el Departamento de Estado de EEUU y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para “recuperar recursos” que permitan la reconstrucción de la infraestructura afectada.

El Gobierno ha cifrado en más de 12.800 las personas que han perdido sus viviendas, mientras la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) ha documentado 16.000 los ciudadanos que han debido buscar un lugar alternativo para vivir.

La presencia de rescatistas internacionales ascendía el pasado jueves a 3.000, según cifras de la ONU, mientras que el número de personas salvadas durante la semana que llevan en Venezuela se elevó a 13.

Numerosos venezolanos se han integrado a las labores de rescate en las edificaciones afectadas y han organizado recolecciones de insumos y traslado de donaciones. Según cifras oficiales, hay más de 17.800 voluntarios.

El viernes pasado, la portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU (OIM), Zoe Brennan, señaló que hasta 6,76 millones de personas podrían haberse visto afectadas por los terremotos.

El doble terremoto de hace una semana es el más mortífero que ha vivido Venezuela en el último siglo. Cincuenta y nueve años antes, en julio de 1967, se produjo en las proximidades de Caracas un sismo en el que murieron 245 personas, miles sufrieron heridas y los daños materiales fueron muy cuantiosos.

Más sobrevivientes, escenario remoto

El gobierno evita hablar de desaparecidos, estimados en 50.000 por la ONU. Los damnificados se calculan en millones. Muchos están en la calle o en precarios refugios instalados en parques sin un futuro claro en el horizonte. La presidenta Delcy Rodríguez se aferra a la posibilidad de hallar sobrevivientes, pero el escenario es remoto. La ventana en este tipo de eventos cierra a las 72 horas. La reacción del gobierno ante la tragedia ha sido blanco de duras críticas por parte de muchos en La Guaira, que denunciaron la ausencia de rescatistas hasta la llegada de las brigadas internacionales. AFP

OMS: Enfermedades, al acecho

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Brotes. Hacinamiento y el desborde pueden propiciar aparición de males.

JUAN BARRETO/AFP

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que ha aumentado el riesgo de que se produzcan en Venezuela brotes de enfermedades, incluidas algunas que pueden prevenirse con una vacuna y esto debido a lo que consideró una baja cobertura de inmunización.

“La cobertura de vacunación en Venezuela, especialmente contra el sarampión y otras enfermedades, ya era baja, por lo que el riesgo de que se produzcan casos de sarampión y otras enfermedades es elevado en estos momentos”, manifestó el director para emergencias en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Ciro Ugarte.

En una videoconferencia con periodistas, señaló que el riesgo es particularmente elevado en los refugios, “donde la transmisión de estas enfermedades puede ser muy alta”.

Indicó que una preocupación adicional y que también tiene que ver con la prevención de cualquier brote es la calidad del agua, que en estos momentos no está asegurada en las zonas más devastadas por la catástrofe.

“Lamentablemente, el suministro es escaso, por lo que resulta muy difícil evaluar la situación en todos los refugios, y por eso es una prioridad evaluar la calidad del agua que se suministra a la población, sobre todo en los grandes refugios”, explicó en una teleconferencia con periodistas en Ginebra.

Ugarte señaló que una acción a tomar podría ser vacunaciones selectivas contra enfermedades transmitidas por mosquitos u otros vectores en lugares como refugios donde hay hacinamiento, pero también para las personas que permanecen en las zonas siniestradas. EFE