Cabello señaló que la salud no puede ser un privilegio reservado a unos pocos, sino un derecho universal que debe estar al alcance de todas las familias, especialmente de las más vulnerables. Subrayó que la falta de medicamentos y de equipamientos adecuados en los hospitales continúa afectando gravemente a la población, obligando a muchos a endeudarse o postergar tratamientos.

El obispo cuestionó con firmeza a quienes lucran con la necesidad ajena, calificando esa práctica como “cruel” y contraria a los valores cristianos. Instó a las autoridades nacionales a incrementar la inversión en infraestructura, insumos y tecnología médica, para responder con dignidad a las demandas del sistema sanitario.

Finalmente, recordó que “hay aún mucho por mejorar” y llamó a fortalecer el compromiso conjunto entre el Estado, las instituciones y la sociedad para avanzar hacia un sistema de salud verdaderamente inclusivo, humano y eficiente.