Sin embargo, también aprovechó la ocasión para realizar un contundente llamado a la reflexión sobre la situación actual de la sociedad, enfocándose particularmente en las prácticas de nepotismo que, según él, afectan a los más vulnerables.

El monseñor Joaquín Robledo destacó la vida de San Lorenzo como un modelo de entrega y generosidad. «San Lorenzo mantuvo viva la llama de la esperanza durante su vida, sirviendo con amor a la Iglesia, repartiendo las limosnas a los pobres, huérfanos, inválidos, viudas y a todos los necesitados», explicó el obispo. Afirmó que el santo, al ser interrogado por el emperador Valeriano sobre las riquezas de la Iglesia, reunió a los más necesitados y les mostró como «la verdadera riqueza de la Iglesia».

Según él, este gesto de San Lorenzo, que terminó con su martirio en la parrilla, fue un acto heroico de sacrificio, recordando el valor de la entrega desinteresada por amor a Dios y a los más pobres.

En su mensaje, Robledo también dirigió su atención hacia las realidades más problemáticas de la sociedad actual. Hizo referencia a los problemas de corrupción y nepotismo, señalando que «en nuestro mundo de hoy, hay personas que tienen cargos de responsabilidad, pero enceguecidos por la codicia, buscando su propio provecho, caen en el pecado de la deshonestidad».

El obispo denunció que algunas autoridades, cegadas por la avaricia, ubican a familiares en cargos públicos con sueldos elevados, sin considerar las grandes necesidades sociales, como en el área de la salud y la educación. «Esto constituye una grave injusticia en detrimento de los más pobres, que sufren por la falta de recursos en hospitales y escuelas», agregó.

Monseñor Robledo instó a los fieles a no ignorar estas injusticias y a actuar con integridad, tal como lo hizo San Lorenzo en su vida y martirio. «El testimonio de San Lorenzo nos interpela a todos, a nuestra conciencia en la actualidad», concluyó el obispo, haciendo un llamado a vivir con mayor responsabilidad y generosidad.