El director de Establecimientos Penitenciarios, Rubén Peña, confirmó que el desorden comenzó en un pabellón que alberga a unos 200 internos. Según explicó, la medida se originó tras el procedimiento de control practicado a un reo, lo que derivó en la reacción violenta de un grupo de reclusos que pertenece a la misma facción criminal.
La intervención motivó que el Ministerio de Justicia solicitara apoyo a la Policía Nacional. En el lugar fue desplegado un contingente del Grupo Especial de Operaciones (GEO), que resguardó el perímetro y trabajó junto a los agentes penitenciarios para contener la situación. Peña aseguró que no hubo rehenes y que las instalaciones externas permanecieron bajo control.
Los internos amotinados se manifestaron con gritos, lanzamiento de piedras y agresiones contra el personal penitenciario. El director señaló que el pabellón afectado corresponde a internos de menor poder económico, todos vinculados a la misma organización criminal, aunque aclaró que el recluso requisado no se encontraba en ese sector.
Durante el procedimiento se incautaron aparatos celulares, que fueron entregados a la Policía Nacional para su análisis. La identidad del interno intervenido no fue revelada, ya que la investigación sigue en curso y forma parte de las pesquisas sobre el asesinato de Moral Centurión.
El motín en Emboscada Antigua pone en evidencia nuevamente la compleja relación entre las cárceles y el crimen organizado en Paraguay, donde las penitenciarías se convierten en focos de poder para facciones criminales. La investigación busca determinar si existen conexiones directas entre el recluso intervenido y el crimen del militar, considerado un hecho de sicariato de alto impacto.
Fuente: Monumental 1080 AM



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