Durante una cumbre virtual con la participación de 207 federaciones nacionales, el presidente de la FIFA dijo que el torneo bianual es la alternativa “si no se quiere perder el interés de los jóvenes” en el fútbol.
Hace un par de meses, Infantino hizo escala en la Argentina durante una gira por América del Sur para explicar las bondades de su proyecto. A los pocos días, Conmebol manifestó su rechazo.
Durante la exposición telemática, Infantino informó que hay un estudio de 700 páginas hecho por las consultoras Nielsen y Open Ecomomics sobre la viabilidad del mundial cada dos años. El dirigente está convencido, pero no apurado. No prevé que haya una resolución durante el congreso anual de la FIFA de marzo próximo, cuando se sorteará el fixture del Mundial de Qatar. Antes que imponer, prefiere dialogar y escuchar para llegar a un acuerdo consensuado.
Claro que Infantino se reserva una carta importante para seducir a los reticentes: la económica. Los mundiales bianuales, a partir de un primer período de cuatro años, generarían ingresos adicionales a los actuales por 4400 millones de dólares a repartir entre las 211 asociaciones miembro.
“Esta ganancia extra permitiría que la financiación solidaria pase del nivel actual de 6 millones de dólares por ciclo, a un promedio de hasta 25 millones por asociación miembro de la FIFA en el primer ciclo de cuatro años”, defendió Gianni Infantino.



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