El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, según Domínguez, tiene la responsabilidad de respaldar la propuesta sudamericana. En el mismo evento, se presentaron planes para renovar el Estadio Centenario de Montevideo, sede de la primera final mundialista en 1930. Las renovaciones incluyen ampliar la capacidad del estadio a 72,000 espectadores y añadir un techo, manteniendo su diseño original.

Sebastián Bauzá, encargado del deporte en Uruguay, rechazó la idea de un “mundialito” en 2030, que reuniría a los campeones históricos, sugiriendo que el Mundial se traslade a 2031 en España, Portugal y Marruecos. Bauzá enfatizó que Sudamérica tiene las condiciones ideales y el respaldo histórico para albergar el torneo.

Finalmente, en una reunión reciente con el presidente paraguayo, Santiago Peña, Domínguez reafirmó su optimismo sobre el proyecto, destacando el apoyo de los gobiernos del Mercosur.