“Para que tengamos un impacto en la tasa de mortalidad, por lo menos tendríamos que estar por encima del 30 % de la población inmunizada, y para poner un freno o paliar los efectos de la transmisión y la pandemia en sí, tenemos que tener entre el 80 a 85 % de la población vacunada”, especificó en contacto con Noticiero Trece por Canal Trece.

Subrayó que “de los 5 millones de paraguayos que podemos ser inmunizados, tendríamos que tener 10 millones de dosis y comenzar a vacunar lo antes posible, para poder revertir los efectos adversos de la pandemia”.

El profesional aseguró que la adquisición de la vacuna fue fallida. “Estamos con bajo índice de vacunación y también en la velocidad de inmunización. Eso hace que no haya un gran apego por parte de la población a asistir a los vacunatorios, para inmunizarse de acuerdo a los grupos etarios implicados en esta actividad”, destacó el médico.

“En primer lugar, la gente no asiste a los vacunatorios porque hay una mala comunicación; en segundo lugar, hay grupos de antivacunas que aprovechan todas estas dudas que existen en relación a los supuestos efectos adversos, y en tercer lugar, soy un convencido que el hecho de vacunarse, en poblaciones como la nuestra, donde los arraigos culturales hacen que seamos pocos innovadores, tiene mucho escepticismo en relación a la inmunización”, manifestó.

Añadió: “Si nosotros hubiésemos vacunado masivamente y la gente veía que esta inmunización masiva tenía impacto en la transmisión, el número de internados y en la tasa de mortalidad, te puedo asegurar que la historia hubiese sido otra. Pero para poder vacunar masivamente, tenemos que tener un gran número de vacunas, cosa que no tenemos y no se ve que vamos a tener a corto plazo”.