A excepción de la primera edición, en la que ni el balear ni el jugador de Belgrado formaban parte aún del circuito profesional, nunca el torneo madrileño se había quedado a la vez sin la presencia de los dos jugadores que más títulos del Grand Slam acumulan en la historia.

Sin embargo, aquella vez, hace veintiún años, disputada bajo techo, en pista dura y en la Casa de Campo, el cuadro del torneo tenía entre sus inscritos al suizo Roger Federer que llegó hasta los cuartos de final de una competición que tuvo a su primer ganador en el estadounidense Andre Agassi.

Ahora, por primera ocasión, en el 2023, ninguno de los integrantes del conocido como ‘big three’, los tres jugadores más laureados de la historia del tenis, están entre los componentes de la competición.

Los tiempos han cambiado. Nada que ver la presente edición con la de entonces. El número de participantes y el de días de torneo se han multiplicado. Ya no es en pista dura, ni cubierta, ni en la Casa de Campo. Es en arcilla, al aire libre y en un recinto espectacular, la Caja Mágica, habilitado para el tenis. Ahora es un evento combinado. ATP y WTA, hombres y mujeres.

Con Federer retirado después de tres triunfos en Madrid (2006, 2009, 2012), con Nadal y Djokovic lastrados por las lesiones y a vueltas con el final de su ciclo, corren nuevos vientos en el tenis y también en el torneo, alumbrado especialmente por el impulso de las generaciones venideras que irrumpen con fuerza para desplazar a los tipos con más gloria de todos los tiempos.