El criminólogo Juan Martens sostuvo que la infiltración del narcotráfico en la política y su incidencia en las instituciones se vio claramente en varios casos. Sostiene que la incursión del crimen organizado en cargos de representación –advirtiendo que de nuevo se puede dar en municipales– evolucionó de ser solo financistas a directamente involucrarse.
“Los patrones” y “empresarios del crimen”, como califica el especialista, ingresan a la política y tienen una fuerte influencia en instituciones, en especial las de seguridad, arremetió.
Indicó que el enfoque de erradicación del narcotráfico ha fracasado y se busca más el efecto “mediático” y el recambio de nombres más que dar un golpe de gracia a la estructura misma.
Cómo se infiltran. Para Martens, el caso de Galeano muestra claramente la fuerza con la que hoy arremete la narcopolítica en el país.
“El caso de Erico Galeano es paradigmático y ejemplificador de varias situaciones de la relación entre crimen organizado, política y sociedad. En primer lugar, estableció como una verdad que el Estado paraguayo –y no solo ya denuncias periodísticas y documentaciones académicas– que efectivamente el crimen organizado está inserto en el corazón de la institucionalidad democrática de la República y nada más y nada menos que en el Parlamento, institución de representación popular por excelencia y uno de los tres poderes del Estado. Entonces, muestra efectivamente que los grupos criminales que operan en nuestro país establecieron redes de cooperación entre parlamentarios y funcionarios de altas esferas, y ya no estamos hablando de intendentes y concejales, lo que ya teníamos documentado, sino que nada más y nada menos que un representante en el Senado, en la Cámara Alta de la República”, afirmó.
Martens también criticó que los colegiados como en el Senado, toleran a quienes se infiltran en política con financiación de dudoso origen, como Galeano.
“En segundo lugar, otra cuestión que ejemplifica es que más allá de las denuncias y las condenas, en este caso aún, con una condena en primera instancia, los acuerdos políticos institucionales y las mayorías coyunturales son capaces de defender aún a personas condenadas por vínculos con el narcotráfico”, dijo.
Señaló que claramente esta tolerancia es un mensaje a que “más allá de lo que hagas, si necesitamos tu presencia, si necesitamos tu voto, si necesitamos tu apoyo, vamos a estar defendiéndote”, refirió Martens en torno a cómo, a cualquier costo, una bancada en particular y la política en general tolera a los que son de los suyos aún cuando esté condenado a un tipo penal bastante grave.
“Al final, no hay duda de que este blindaje tiene efecto en cómo judicialmente se resolverá un proceso que vincula a un pez gordo, más aún con representación parlamentaria”, indicó.
Agregó que eso socava la base del repudio social que necesitan este tipo de acciones para que efectivamente sean condenables social, institucionalmente y por sobre todo para que exista una reacción de reprobación y rechazo respecto a este tipo de conducta.
Con relación a cómo se originó está infiltración y si observa un desarrollo en ascenso en cuestión del poder y la expansión del narcotráfico y su influencia en instituciones, dijo que: “Nosotros tenemos un proceso de infiltración gradual, creciente, que empezó en el momento en que cayó la dictadura”.
de financistas al poder. Martens apuntó que existe toda una ingeniería detrás y que el poder narco se fue infiltrando, pero con otros métodos que dan cuenta de que salieron de las sombras para buscar el protagonismo ellos mismos.
“Fue un proceso, en un primer lugar, de financiamiento nada más, de aportaciones económicas a ciertas campañas, pero que en los últimos 10 años por lo menos hemos documentado que personas directamente vinculadas al crimen organizado o patrones del crimen organizado decidieron ingresar a la política y no solamente ya financiar. Entonces, estamos viviendo un proceso de institucionalización del crimen organizado, de formación de mayores redes de cooperación e impunidad”, manifestó.
Habló de dos formas de ingresos documentadas recientemente: El financiamiento, por un lado, “pero por sobre todo y lo más preocupante, es que los mismos patrones empresarios del crimen decidieron pugnar en elecciones, ganar elecciones y ocupar escaños o funciones públicas”, finalizó.
- Caso Erico Galeano muestra cómo el crimen organizado está inserto en el corazón de la institucionalidad democrática.
- Acuerdos políticos institucionales y las mayorías coyunturales salen a defender aún a personas, pese a haber sido condenadas.
- Patrones del crimen organizado decidieron ingresar a la política y ya no solamente financiar. Juan Martens,
criminólogo.
Instan a nuevo enfoque en la lucha contra el narcotráfico
Para el criminólogo Juan Martens, la decisión del Gobierno de acordar mecanismos de cooperación en Defensa con otros países es más bien beneficioso estratégicamente para aquel país que va brindar dicha cooperación, en alusión a los acuerdos firmados con los EEUU.
Significa que en materia de lucha contra el narcotráfico y crimen organizado, el enfoque no traería nada nuevo, según Martens, quien objeta la incidencia real de cómo se enfoca tradicionalmente la lucha estos grupos criminales.
“Hay un fallo del enfoque de seguridad para erradicar el narcotráfico”, afirmó.
A la consulta de cómo pueden ayudar los convenios de seguridad como el recientemente firmado para atacar al crimen organizado, expresó lo siguiente: “Los convenios de seguridad o por lo menos los firmados recientemente se hicieron más con intereses estratégicos de EEUU y no precisamente por los intereses político-criminales del Paraguay, entonces ese es un primer punto contextual respecto a este tipo de cooperación”.
El experto criminólogo aseguró que en el Paraguay va en expansión el fenómeno del narcotráfico. Insiste en que una investigación con datos actuales dará nuevas pautas de cómo se debe plasmar en el campo de acción la lucha.
“Entonces, necesitamos datos empíricos. Necesitamos estudios que documenten porqué esta lucha contra el narcotráfico viene fracasando hace demasiado tiempo y una respuesta podría ser que, efectivamente, no está enfocado para desestructurar sino solamente como soluciones parches y efectos mediáticos y para reemplazar a persones que son reemplazables totalmente”, expresó.
“Desde la criminología insistimos en que no es suficiente que exista una ley que prohíba una conducta para que esa conducta sea reprobada, sino que se necesita una reacción social y de rechazo para que efectivamente se esfuercen al cumplimiento de estas normas y cuando ‘se le perdona’ a Erico Galeano queda el mensaje que incluso en las instituciones vamos a tolerar”, subrayó Martens.



COMENTARIOS