El nuevo mandatario sucede a Xiomara Castro tras unas elecciones controvertidas y sin presencia de líderes extranjeros, en un acto marcado por la austeridad y el retorno del bipartidismo tradicional al poder.
Asfura, candidato del Partido Nacional, fue electo en los comicios generales de 2025, los duodécimos celebrados desde el retorno a la democracia en 1980. Su victoria se produjo tras un recuento de votos lento y con fallos técnicos, cuyos resultados definitivos se conocieron hasta el 24 de diciembre, lo que generó tensiones políticas y denuncias de fraude por parte de la oposición.
La presidenta saliente, Xiomara Castro, respetó los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral, pero afirmó no reconocer a Asfura como presidente, alegando irregularidades en el proceso. Aun así, el traspaso de mando se concretó conforme al calendario constitucional.
Con Asfura regresa al poder el bipartidismo histórico, ya que los partidos Nacional y Liberal concentran 90 de los 128 escaños del Parlamento. El nuevo presidente llega con un discurso centrado en el trabajo y el orden, y con el respaldo público previo del mandatario estadounidense Donald Trump.
El inicio del mandato de Nasry Asfura abre una nueva etapa política en Honduras, marcada por un cambio ideológico, cuestionamientos electorales y grandes desafíos económicos y sociales, en un contexto de polarización que pondrá a prueba la estabilidad democrática del país.



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