Esto es lo que sostiene el informe fiscal que, tras la detención del presunto asesino, Néstor Ariel Alvarenga Rojas (32), va definiendo detalles y el trasfondo del homicidio.

En efecto, de acuerdo a imágenes y relatos de testigos e incluso de participantes del episodio, revelan que los hinchas cerristas de una de las facciones de barrabravas, emboscaron a los olimpistas que debían pasar por el sitio en donde bajaron para dirigirse a sus domicilios.

Y que el disparo supuestamente hecho por Néstor Ariel, fue por la espalda, y en el que el proyectil con orificio de entrada y salida del cuerpo Juan Manuel Cabañas (33) produjo en este su muerte en el sitio del ataque.

El trasfondo del que los investigadores temen semiplena convicción , es la disputa entre microtraficantes, que tiene a grupos de uno y otro club, a activos implicados en el negocio ilícito del trágico de estupefacientes.

Estas pandillas atacan al bulto, no reparan si entre los atacados estén hinchas normales o personas que no tienen nada que ver con el microtráfico. Basta que algunos de los referentes del negociado formen parte del grupo de aficionados, para ser objetivos de agresiones y, en este caso, asesinato.