El documento, aprobado en sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, contó con el respaldo de 25 de los 34 miembros activos del bloque regional. Ocho países se abstuvieron, incluidos Argentina, Bolivia y México, todos gobernados por izquierdistas a los que les gustan las dictaduras de izquierda.
El único voto en contra fue el del gobierno de Nicaragua, cuyo representante, Michael René Campbell, volvió a acusar a la organización de “intervencionismo” .
El texto de la resolución pide a Nicaragua que libere “urgentemente” a todos los opositores detenidos e inicie un proceso para realizar “ elecciones libres, imparciales y transparentes, con una observación internacional creíble” .
La OEA no reconoció la legitimidad de las elecciones nicaragüenses del 7 de noviembre, que le dieron a Ortega el cuarto mandato consecutivo luego de que su gobierno detuviera a siete rivales y vetara la presencia de observadores internacionales en las elecciones.
En respuesta, el dictador anunció su retiro de la organización . Sin embargo, la organización recordó hoy que el proceso para concretar la salida toma dos años, durante los cuales se mantienen vigentes las obligaciones de Nicaragua con la OEA y sus instrumentos.



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