A pesar de la decisión, aún tienen opciones: el gobernador Gavin Newsom podría revocar la decisión de la junta, y los hermanos buscan por separado un indulto y un nuevo juicio. La comisionada Julie Garland destacó que Lyle ha sido un recluso ejemplar en muchos aspectos, pero señaló que aún muestra rasgos de personalidad antisocial, como engaño y minimización, lo que influyó en la negación.
Lyle podría ser elegible nuevamente para libertad condicional en tres años, aunque una revisión administrativa en un año podría adelantar una nueva audiencia en 18 meses. La decisión de la junta no es definitiva y estará sujeta a una revisión interna de hasta 120 días, tras lo cual Newsom tendría 30 días para confirmarla o revocarla. Durante la audiencia, Lyle habló del abuso sexual que sufrió por parte de su padre entre los 6 y 8 años, y también mencionó abuso por parte de su madre, aunque este no fue considerado en su evaluación de riesgo. Con lágrimas, expresó remordimiento por el dolor causado a su familia y afirmó que su vida ha estado marcada por la violencia, pero que busca definirse por sus buenas acciones en prisión.
La familia de los hermanos mostró su apoyo durante la audiencia. Anamaria Baralt, su prima, afirmó que Lyle no es violento y pidió poner fin a esta “pesadilla de 36 años”. Marta Cano Hallowell, hablando por la hermana de José Menéndez, dijo que su madre superó el dolor y ha mantenido un contacto cercano con Lyle. El fiscal de distrito Nathan Hochman respaldó la decisión de la junta, argumentando que los hermanos no han mostrado suficiente responsabilidad ni cumplimiento de las reglas en prisión. Lyle, por su parte, insistió en que asume la responsabilidad por el dolor causado y lamenta profundamente sus acciones.



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