"Me alivia que se haya dado con el paradero de las 24 niñas. Ahora debemos desplegar urgentemente más efectivos en las zonas vulnerables para evitar nuevos secuestros", señaló el presidente nigeriano, Bola Ahmed Tinubu, en un comunicado difundido en la red social X (Twitter) por su portavoz, Bayo Onanuga. "Mi Gobierno ofrecerá toda la asistencia necesaria para lograrlo", añadió.
El internado fue atacado alrededor de las 4 de la madrugada del día 17, cuando los agresores forzaron la entrada al recinto, abrieron fuego y mataron a un profesor que era también el subdirector del centro, además de secuestrar a 25 niñas y dejar a un guardia herido. Ese mismo día, Musa Rabi Magaji, director del colegio, la Escuela Secundaria Gubernamental de Manga, confirmó que una de las estudiantes había conseguido regresar.
Ataques constantes
Tras el ataque, se desplegaron escuadrones tácticos policiales adicionales, junto con personal militar y vigilantes locales, para rastrear los movimientos de los asaltantes y rescatar a las niñas secuestradas. Las autoridades habían informado que la banda portaba armas "sofisticadas”, y esta jornada pidieron a las fuerzas de seguridad que "redoblen sus esfuerzos para rescatar a las alumnas que siguen cautivas”.
Esto, porque apenas días después del secuestro de las 24 jóvenes, 303 estudiantes y doce profesores fueron secuestrados por hombres armados en la Escuela Católica de Secundaria St. Mary's, en el estado de Níger (norte). Algunos estados de Nigeria sufren ataques constantes por parte de "bandidos", término usado para nombrar a las bandas criminales que cometen asaltos y secuestros masivos para exigir rescates.
A esta inseguridad se suma la actividad del grupo yihadista Boko Haram en el noreste del país y, desde 2016, de su escisión Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP).
DZC (EFE, AFP)



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