Esa arma, un fusil calibre 555 de uso convencional entre policías y militares, habría sido utilizada para un caso de sicariato el viernes último en Ponta Porá. Hay un sumario abierto al respecto y el Ministerio Público investiga, para determinar el extravío del arma, propiedad del estado paraguayo.
El subcomandante dijo que es complejo determinar si el fusil fue robado o entregado a criminales por parte de personal policial. Reconoció que las comisarías de la zona son muy vulnerables, pues allí operan bandas criminales y existe la disyuntiva de proveerles de armas más potentes pero, a la vez, está el temor de hechos de corrupción por parte de cierto personal de comisarias que puede negociar esas armas.



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