Lejos de responder de forma concreta, el legislador se mostró esquivo y trasladó la responsabilidad a la institución académica, señalando que es la universidad la que debe pronunciarse.
Durante el intercambio con la prensa, el parlamentario mantuvo una actitud evasiva y cortante, sin brindar detalles sobre el proceso académico cuestionado. Ante las reiteradas preguntas, optó por responder de forma general y dar por cerrado el tema, insistiendo en que ya había dado explicaciones, aunque sin precisar cómo se habrían completado los estudios en el tiempo señalado.
La tensión fue en aumento a medida que continuaban las consultas, y el diputado terminó cortando el diálogo de manera abrupta, evidenciando molestia ante la insistencia periodística. La falta de respuestas concretas y el tono adoptado por el legislador alimentan los cuestionamientos en torno a la validez de los títulos y a los controles dentro del sistema universitario.
El episodio se produce en un contexto marcado por recientes polémicas sobre credenciales académicas de figuras públicas, lo que incrementa la presión para que las autoridades transparenten su formación.
Según denuncias difundidas en medios de comunicación, tanto el diputado como su hijo habrían concluido la carrera de Derecho en apenas tres años en la Universidad Sudamericana, la misma institución que fue objeto de cuestionamientos en el caso del senador Hernán Rivas. Estas coincidencias vuelven a poner bajo la lupa los procesos académicos y los controles en determinadas casas de estudio.
El Nacional



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