Una semana antes de unas elecciones especialmente inciertas entre Kamala Harris y Donald Trump, este último está siendo atacado por antiguas declaraciones que supuestamente hizo y tras una reunión en Nueva York empañada por comentarios racistas.

“La nueva línea de Kamala (Harris) es que todo aquel que no vote por ella es nazi”, dijo Donald Trump a sus seguidores durante una reunión en Atlanta, en el importante estado de Georgia. “No soy nazi, soy lo contrario de un nazi”, insistió entonces.

La semana pasada, John Kelly, su exjefe de gabinete de la Casa Blanca, sugirió que su exjefe cumplía con la definición de fascista, acusación de la que se hizo eco la candidata demócrata Kamala Harris. Según John Kelly, el expresidente dijo que Adolf Hitler “hizo cosas buenas”.

Controversia de Puerto Rico

El domingo 27 de octubre fue su encuentro en el Madison Square Garden, en Nueva York, el que generó polémica, luego de que las declaraciones de un comediante fueran denunciadas como racistas. Puerto Rico, un territorio estadounidense en el Caribe, es “una isla flotante de basura en medio del océano”, dijo Tony Hinchcliffe. "Esta broma no refleja las opiniones del presidente" Trump, afirmó uno de sus portavoces.

Por el contrario, Kamala Harris aprovechó inmediatamente la controversia y prometió en un vídeo “trazar un camino nuevo y feliz” para Puerto Rico.

La vicepresidenta y su compañero de fórmula, Tim Walz, viajarán esta semana a los siete estados clave y más disputados. Comenzó el lunes en Michigan, con un viaje centrado en el sector manufacturero de este estado, cuna de la industria automotriz.

“Todos podemos ver que Donald Trump es aún más inestable y más desequilibrado, y ahora quiere un poder sin restricciones, y esta vez no habrá nadie que lo detenga”, declaró entonces Kamala Harris.

Más de 47 millones de estadounidenses ya han votado anticipadamente en estas elecciones que prometen ser las más reñidas en la historia moderna de Estados Unidos.