“Quizás uno de los factores es que las instituciones, cuando se van corporativizando, naturalmente se van encerrando, se escuchan entre ellos y les cuesta mucho el aperturismo; quizás ese sea uno de los factores. Es importante, que, en este sentido, yo creo que las Cortes Supremas juegan un rol fundamental en los distintos poderes judiciales de Latinoamérica. Son ellas las que tienen que comenzar a dar el puntapié inicial y generar una apertura en ese sentido”, manifestó Amaya, quien participó del X Congreso de la Defensa Pública.
-¿Cómo ve usted la administración de justicia en general en nuestros países?

“La verdad que veo una administración de justicia sumamente cuestionada. Una administración de justicia, que, de acuerdo a las encuestas de los últimos 15 años, es una de las instituciones con menor consenso y confiabilidad social, sin ningún tipo de duda. Lo importante es encontrar una autocrítica de la propia Administración de Justicia; esto es lo que no estoy viendo. No estoy viendo una administración de justicia que haga una autocrítica a la luz justamente de estas estadísticas, a la luz de lo que la gente está pidiendo y lo que la gente está opinando para que ellos mismos generen mecanismos lógicamente de mejoramiento interno”.

-¿Y eso a qué se debe?

“Quizás una de los factores es que las instituciones, cuando se van corporativizando, naturalmente se van encerrando, se escuchan entre ellos y les cuesta mucho el aperturismo; quizás ese sea uno de los factores. Es importante, que, en este sentido, yo creo que las Cortes Supremas juegan un rol fundamental en los distintos poderes judiciales de Latinoamérica. Son ellas las que tienen que comenzar a dar el puntapié inicial y generar una apertura en ese sentido”.

-¿Es muy importante esa apertura, trabajar con la puerta abierta con las organizaciones ciudadanas, las organizaciones civiles?

“Sin ningún tipo de duda. Hay que hacer una justicia abierta, una justicia escucha; es decir, las distintas organizaciones no gubernamentales que defienden distintos intereses de la sociedad civil tienen que ser escuchadas permanentemente y es muy bueno generar mecanismos ante los tribunales, como mecanismos de amicus curiae y mecanismos de audiencias abiertas para tener una justicia, que, de alguna manera, pueda auscultar también cuál es el pensamiento de la sociedad en determinados temas”.

-¿Ese trabajo con las organizaciones sociales o con la sociedad civil organizada permitirá ir fortaleciendo esa independencia judicial también?

“No solamente, obviamente ir fortaleciendo la independencia judicial, sino también generar un aperturismo de la justicia también a cuestiones que son el sentir social. Es importante darse cuenta que en última instancia la justicia es la representación de la sociedad, es el pedido de la sociedad de generar la paz social, para lo cual obviamente es importante escuchar a la comunidad”.

-¿Qué tiene que hacer el Poder Judicial para garantizar el acceso a la justicia de todos los ciudadanos?

“Ser independiente y rápido, por sobre todas las cosas”.

-¿Esto es muy difícil de obtener?

“En algunas temáticas se ha demostrado que es difícil de obtener, pero si uno mira un poquito lo que es el derecho comparado, si uno mira un poco cómo funcionan otros sistemas, sobre todo los sistemas europeos, los sistemas incluso yo no diría en Estados Unidos, porque tiene un mecanismo distinto, pero sí en algunos países europeos es posible de lograr”.

-¿Cómo ve usted el trabajo en nuestros países del Jurado de Enjuiciamiento?

Los Jurados de Enjuiciamiento son, al igual que los Consejos de la Magistratura, instituciones que aparecieron en Latinoamérica con las reformas constitucionales de la década del 90; es decir, en el caso de Paraguay la constitución del 92’, en el caso de Argentina la constitución del 94’. Son institutos ajenos a los sistemas presidencialistas, son institutos propios de los sistemas parlamentarios justamente, por eso de alguna manera los importamos de Europa, de los sistemas constitucionales europeos. Creo que están todavía en un proceso de adaptación. Creo que todavía tienen que demostrar si han sido suficientemente eficientes en lo que hace justamente al juzgamiento imparcial y rápido de aquellos operadores de justicia que incursionen en algunas de las causales previstas de destitución.

El Observador